Las malas hierbas —tanto dicotiledóneas como gramíneas anuales— representan uno de los principales factores limitantes de la productividad en cultivos leñosos mediterráneos como almendro, vid, olivar o pistacho. Su elevada capacidad de adaptación, la coincidencia de sus ciclos con los momentos críticos del cultivo y su rápida expansión, hacen que su control sea una decisión agronómica de gran impacto técnico y económico.
Además, la presencia continuada de flora adventicia en las líneas de cultivo o en las calles provoca una competencia directa por agua, nutrientes y luz, especialmente relevante en sistemas de secano o en escenarios de restricción hídrica. A ello se suma su papel como refugio de plagas y enfermedades, la reducción del vigor vegetativo, la dificultad añadida para la recolección y el tránsito de maquinaria, así como el incremento de los costes de manejo del suelo.
Por todo ello, técnicos y agricultores demandan estrategias de control que sean eficaces, duraderas y seguras, integradas en programas de manejo sostenible del suelo y adaptadas a las particularidades de cada explotación.
La interferencia de las malas hierbas en cultivos leñosos no debe subestimarse. En plantaciones jóvenes, la competencia temprana puede ralentizar el establecimiento del árbol, retrasar la entrada en producción y limitar el desarrollo radicular. En plantaciones adultas, aunque el árbol presenta ya una mayor capacidad competitiva, la presión de malas hierbas sigue afectando a la eficiencia del sistema.
Y es que su presencia en las líneas de cultivo puede reducir significativamente la disponibilidad de nitrógeno y otros nutrientes móviles, además de disminuir la eficacia de los fertilizantes aplicados. En situaciones de estrés hídrico, la competencia por agua se convierte en un factor crítico que afecta directamente al rendimiento y a la estabilidad productiva. Según estudios internacionales, las malas hierbas pueden mermar el rendimiento del cultivo entre un 20% y un 80% según la especie, densidad y momento de competencia.
A estos efectos directos se suman otros costes indirectos, como un mayor número de pases mecánicos, incremento del consumo de combustible, elevado desgaste de maquinaria y dificultades añadidas para realizar tratamientos fitosanitarios o labores de recolección en condiciones óptimas.
Ante este escenario, el control de malas hierbas en cultivos leñosos debe abordarse desde un enfoque integrado, combinando herramientas preventivas y curativas para optimizar resultados y reducir riesgos. Entre las principales estrategias destacan:
En este marco, el uso racional de herbicidas —seleccionando productos con perfiles técnicos adecuados y aplicándolos en el momento oportuno— resulta fundamental para garantizar eficacia y sostenibilidad.
El momento de aplicación es determinante para el éxito del control. En cultivos leñosos, los tratamientos herbicidas suelen concentrarse en dos periodos principales:
A estos dos periodos de intervención, debemos incorporar un tercero. La ventana invernal representa una oportunidad estratégica, pues en muchas regiones como en Andalucía, el invierno contribuye a la germinación de malas hierbas importantes, motivado por la suavidad del clima.
Por tanto, la elección del momento óptimo debe basarse en la identificación de especies predominantes, su estado fenológico, las condiciones climáticas y el historial de la parcela. Intervenir de forma temprana permite maximizar la eficacia y reducir la necesidad de repeticiones.
Dentro de las soluciones disponibles, Bayasant® DUO OD, de Selectis, se posiciona como una herramienta técnica diseñada para responder a las necesidades actuales del agricultor profesional.
En concreto, su formulación combina un efecto de contacto con un efecto sistémico, lo que permite un control eficaz de un amplio espectro de malas hierbas. Esta doble acción favorece una rápida desecación de la vegetación existente y una mayor persistencia del control.
Es precisamente su formulación OD (dispersión oleosa) uno de los aspectos más valorados pues optimiza la cobertura, mejora la calidad de pulverización y aumenta la penetración en la cutícula, permitiendo altos niveles de eficacia con una sola aplicación. A ello se suma que elimina la necesidad de coadyuvantes y simplifica el programa de manejo, reduciendo costes operativos.
Por otra parte, su plazo de seguridad de un día resulta especialmente interesante en explotaciones de gran superficie o con disponibilidad limitada de mano de obra y maquinaria.
Bayasant® DUO OD está registrado para leñosos como olivo y vid, donde contribuye a mantener las líneas de cultivo limpia durante periodos prolongados (permitiéndose su uso incluso en invierno en el caso del olivar, periodo clave para el manejo de malas hierbas), facilitando el desarrollo del árbol y mejorando la eficiencia del abonado y del riego.
Apuntar que una ventaja competitiva de Bayasant® DUO OD es que puede emplearse durante el periodo invernal, al contar con regresito en dicha época, cubriendo así emergencias invernales de mala hierba. De esta forma, ofrece al agricultor flexibilidad para tratar en otros momentos, cuando las condiciones son óptimas, ya que estas se dan muchas veces no solo en otoño o primavera.
Para obtener el máximo rendimiento, se recomienda:
En definitiva, el asesoramiento técnico y el conocimiento detallado de la parcela siguen siendo claves para ajustar dosis, momentos y frecuencia de aplicación.
El manejo de malas hierbas en cultivos leñosos avanza hacia sistemas más eficientes y sostenibles, donde la optimización de recursos y la reducción de impactos innecesarios son prioritarias. En este escenario, disponer de herramientas herbicidas eficaces, versátiles y adaptadas a las exigencias actuales resulta imprescindible.
En este sentido, soluciones como Bayasant® DUO OD permiten ofrecer una estrategia más completa y mejor integrada de control anual (otoño–invierno–primavera), con mayor seguridad, eficacia y simplicidad operativa, contribuyendo a la rentabilidad de las explotaciones y a un manejo más racional del suelo.
En conclusión, una estrategia bien planificada, basada en conocimiento técnico y apoyada en herramientas adecuadas, constituye la base para mantener bajo control uno de los principales retos agronómicos en cultivos leñosos como el almendro, vid, olivar o pistacho.